Este 25 de noviembre, Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, queremos enviarles un mensaje cercano y desde la convicción profunda de lo que significa trabajar en un Poder Judicial que debe ser, por esencia, un lugar seguro y respetuoso para todas y todos.
Esta fecha no surge al azar. Se recuerda en honor a las hermanas Mirabal, tres mujeres que fueron asesinadas en 1960 por la dictadura de Trujillo en República Dominicana, símbolo de la resistencia frente a la violencia política y de género. Su historia abrió un camino que hoy sigue vigente: levantar la voz frente a cualquier forma de violencia que afecte la vida, la dignidad y la libertad de las mujeres.
Como Anejud Chile, sabemos que estas reflexiones también nos atraviesan en lo cotidiano. El Poder Judicial es nuestra casa laboral, y queremos que sea un espacio donde nadie tenga miedo de denunciar, donde no se tolere el maltrato ni el acoso, donde cada compañera pueda sentirse protegida y respetada. No hablamos desde la teoría; hablamos desde lo que muchas veces vemos, escuchamos y acompañamos.
La entrada en vigencia de la Ley Karin abre una oportunidad real para avanzar hacia ambientes laborales libres de violencia y acoso. Pero también nos pone desafíos importantes: que todas y todos conozcan sus derechos, que los protocolos funcionen, que las denuncias se investiguen con seriedad, que exista apoyo real para quienes se atreven a dar un paso tan difícil como pedir ayuda o denunciar. Queremos que esta ley no sea un trámite administrativo, sino una herramienta viva, que marque una diferencia concreta en la vida de nuestras compañeras.
Como organización gremial, creemos firmemente que la transformación cultural es igual de importante que el marco legal. Necesitamos relaciones laborales más justas y humanas, jefaturas comprometidas, instituciones que actúen con diligencia y sindicatos capaces de estar presentes cuando una persona lo necesita de verdad.
En este 25 de noviembre, les invitamos a detenernos un momento y pensar en cómo podemos aportar, desde nuestros equipos, a construir espacios más seguros. A escuchar con empatía, a acompañar sin juzgar, a no minimizar experiencias que pueden ser dolorosas para quienes las viven. Y, por sobre todo, a recordar que nadie debería enfrentar la violencia sola o solo: Anejud está para acompañar, orientar y defender.
Reciban un abrazo fraterno y nuestro reconocimiento a todas las compañeras que, con valentía, han levantado la voz para abrir camino a otras. Gracias por recordarnos que la justicia también se construye hacia adentro.
Directorio Nacional
