Tras una serie de aplazamientos, este lunes 25 comenzó en Rancagua el juicio oral contra el ex magistrado Luis Barría, acusado de abuso sexual en contra de una funcionaria del mismo tribunal. El proceso, que ha generado alta expectación, busca esclarecer los hechos y establecer la responsabilidad penal del imputado.
El tribunal de juicio oral fue integrado especialmente para este caso por dos magistrados de la jurisdicción del Maule y un juez de San Fernando, con el fin de evitar inhabilidades, dado que el ex juez desempeñaba funciones precisamente en el edificio donde hoy se desarrolla la audiencia.
En un clima de hermetismo, se prevé que el juicio se extienda hasta el viernes, constituyendo un hito en la búsqueda de justicia frente a una denuncia que remueve los cimientos del Poder Judicial.
La valentía de la víctima
El caso se centra en una de las tres funcionarias que en su momento denunciaron a Barría. Aunque la Fiscalía formalizó acusaciones solo por uno de los testimonios, su voz ha abierto camino a una causa que visibiliza la necesidad de garantizar espacios libres de violencia y acoso en los tribunales del país.
Su decisión de sostener la denuncia, pese al tiempo transcurrido y a los obstáculos propios de enfrentar a un ex magistrado, constituye un acto de enorme valentía. Desde el inicio del proceso, la funcionaria —además socia de Anejud— ha contado con el respaldo de sus compañeras y compañeros de trabajo, así como del acompañamiento institucional del gremio, tanto a nivel nacional como regional.
Y es que el gremio, ha mantenido un rol activo en el acompañamiento de la víctima. En particular, la regional Rancagua, encabezada por su presidenta Paulina Órdenes, ha estado presente de manera permanente durante todo el proceso, entregando apoyo humano y gremial.
Este respaldo es reflejo de una línea clara de Anejud: no tolerar la violencia laboral ni el acoso sexual en el Poder Judicial y acompañar a las víctimas en la búsqueda de verdad y reparación
