El seminario “Desafíos de la Ley Karin: a un año de su implementación” se convirtió en un espacio para debatir cómo Chile está respondiendo a los compromisos internacionales en materia de salud y seguridad en el trabajo, en particular al Convenio 190 de la OIT. La actividad se llevó a cabo este martes 9 de septiembre y fue organizada en formato híbrido por el Comité de Igualdad y No Discriminación de Anejud, liderado por Karin Mendoza, y la Vicepresidencia de Anef, encabezada por Sandra López, congregando a 47 participantes conectados y un número menor de asistentes presenciales.
El seminario abordó la Ley 21.643, conocida como Ley Karin, primera iniciativa en adecuar la normativa chilena al Convenio 190. Esta norma establece que “las relaciones laborales deberán siempre fundarse en un trato libre de violencia, compatible con la dignidad de la persona y con perspectiva de género”. Su alcance incluye tanto al sector privado como a las y los funcionarios públicos, definiendo tres fenómenos centrales: acoso sexual, acoso laboral y violencia en el trabajo.
Desde el Instituto de Seguridad Laboral (ISL), María Soledad Elizalde advirtió que la violencia es un fenómeno transversal que atenta contra la salud laboral. Recordó que el desafío pasa por fomentar una cultura preventiva, capacitar y sensibilizar para erradicar prácticas normalizadas que dañan la dignidad de las personas. Subrayó además que un 70% de las enfermedades profesionales afectan a mujeres, evidenciando cómo los riesgos psicosociales se expresan de manera diferenciada entre géneros.
La Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), por su parte, ha ampliado el enfoque hacia fenómenos como las conductas incívicas y sexistas, muchas veces soterradas, que generan hostilidad en los ambientes laborales. La prevención y la construcción de espacios de cooperación resultan, según las y los especialistas, herramientas esenciales para reducir la violencia y el estrés.
El Poder Judicial frente a la Ley Karin
María Soledad Granados, secretaria técnica de Igualdad de Género y No Discriminación del Poder Judicial, aportó un análisis del contexto institucional. Señaló que, al tratarse de un organismo jerarquizado, el riesgo de exposición a la violencia laboral es alto. Sin embargo, destacó que el Poder Judicial ya contaba con un marco normativo avanzado: la Política de Igualdad de Género y No Discriminación de 2018, la Política de Clima Laboral, así como la creación del Comité de Riesgos Psicosociales en 2015 y la activa participación de la Anejud desde 2012 en esta agenda.
La Ley Karin vino a robustecer y dar sustento a estos avances, sumándose a la reciente Ley 21.675 sobre violencia de género contra las mujeres, que obliga a garantizar la no revictimización y la debida diligencia en los procesos judiciales. El gran desafío, advirtió Granados, es modificar la cultura organizacional y enfrentar prácticas inadecuadas que aún persisten.
Desde el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, la subsecretaria Claudia Donaire resaltó el carácter preventivo de la Ley Karin, vinculándola al trabajo tripartito realizado en torno al C190. Planteó la necesidad de abordar los vacíos interpretativos, adecuar normativas internas y avanzar hacia una justicia reparadora.
En tanto, Karin Mendoza, dirigenta de Anejud y organizadora del encuentro, entregó un panorama con datos duros: entre agosto de 2024 y junio de 2025 se registraron 44.212 solicitudes de denuncias, de las cuales un 42% correspondieron a la Ley Karin. Más del 60% de las denuncias formalizadas fueron efectuadas por mujeres, cifra que asciende a un 90% en casos de acoso sexual. Estos datos demuestran la magnitud del problema y la urgencia de consolidar una institucionalidad.
El seminario permitió ratificar que la erradicación de la violencia y el acoso en el trabajo requiere identificación, prevención, evaluación y control de riesgos, junto con la promoción del diálogo social al interior de las instituciones. También dejó en claro que las leyes por sí solas no transforman realidades si no se acompañan de formación, reflexión y cambios culturales profundos.
